Economía disruptiva

May 14, 2018

Por muchos años el pensamiento económico ocultó en la gaveta trasera de la indiferencia, los temas claves de innovación y cambio tecnológico, asumiendo que dichos fenómenos eran un resultado de unos cuantos científicos o tecnólogos, desconectados de las empresas y amparados a gastos paralelos en ciencia y tecnología en el famoso departamento de ciencia y tecnología de las grandes corporaciones. Esta visión de la innovación como parte del “ceteris paribus” de la oferta, no sólo generó una clara desconexión entre el oferente y el consumidor, sino que desconectó los cambios de la oferta de la dinámica del mercado. Si bien, economistas como Shumpeter lograron salirse de ese amorfo y poco real contenido de la ciencia económica, es hasta muy reciente que los economistas de las escuelas más prestigiosas, vuelven la mirada a la innovación, el cambio tecnológico y la disrupción económica, como elementos que determinan la dinámica y el bienestar económico de un país.

 

La disrupción es consecuencia de pensar el sistema o ecosistema productivo y no sus partes por separado, es mucho más ambiciosa que una simple innovación incremental. Por lo general, la disrupción, se genera como consecuencia una competencia dinámica  y se piensa más desde fuera que desde dentro del esquema productivo o empresarial. Es por eso que se dice que nada nuevo surge en medio de cosas viejas. Se atribuye entonces al pensamiento disruptivo, aquel que mira más allá de las simples dinámicas actuales y es capaz, de imaginarse un mundo, una sociedad, una economía, diferentes. Se trata entonces de una imaginación creativa de lo que puede ser y no de lo que es, se trata de diseñar desde cero la organización funcional del sistema, mirando el conjunto y las partes, de forma sistémica y no lineal.

 

La innovación disruptiva puede llevar consigo un nuevo producto, servicio o ecosistema de negocios que produce valor, destruyendo las formas antiguas de generar valor y pasando por encima de las proyecciones de desarrollo de un negocio. Es el resultado de rediseñar la forma y el fondo de los mercados en cuestión y produce resultados de lo que podríamos tipificar una “destrucción creativa”. Con lo anterior, se busca una nueva forma de aproximarse al mercado, mirando los deseos del consumidor y no necesariamente, la comodidad o condiciones de partida del oferente.

 

La economía disruptiva es una nueva área del quehacer de la economía que intenta explicar este fenómeno económico, sus causas, sus consecuencias y las formas en que se da en el contexto global y local. Es una parte sustancial del pensamiento microeconómico, mucho del cual está aún por elaborar, dado que requiere de mejorar las herramientas que permitan comprender los cambios abruptos de preferencias del consumidor, la saturación de los mercados, la economía de la demanda.

 

Se trata de agregar “el prosumer”, consumidor y productor al mismo tiempo, a la versión clásica de la oferta y la demanda de la microeconomía convencional. Se trata de integrar curvas de demanda que cambian de pendiente al llegar a un umbral. La economía disruptiva puede implicar nuevas formas de aproximarse a los mercados, nuevos modelos entre lo micro y lo macro, conocidos como análisis meso o meso mercados. Comprende el funcionamiento del ecosistema dentro de los distintos nichos o conjuntos de productos y servicios. Ejemplos nuevos de mercados disruptivos aparecen en forma cada vez más frecuente. Tenemos los mercados de colaboración dinámica, tales como los productos en servicios turísticos, aerolíneas, energía, transporte de comida.

 

Existen condiciones y mercados disruptivos en casi todos los mercados alterados por los servicios electrónicos, los nuevos productos financieros y por supuesto, la economía basada en cadenas de bloques, probablemente la más disruptiva de todas las tecnologías del presente. Se trata de un ecosistema de nuevas tecnologías basadas en una relación directa entre el consumidor y el productor sin intermediarios, una especie de versión pura de mercado. Son entonces nuevos campos en economía del comercio, economía de la salud y de la educación, economía del mercado de trabajo, nuevas versiones y visiones sobre el papel de la innovación, el conocimiento y la dinámica tecnológica en los mercados. Se trata de una nueva economía que nace con la cuarta revolución industrial y que sobre todo, estudia el cambio y sus impactos. Seguiremos hablando sobre los modelos de economía disruptiva en los mercados costarricenses en las próximas reflexiones, por ahora, dejemos una pausa.

 

Dr. Leiner Vargas Alfaro

 

 

 

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