Inversión pública en ciencia, tecnología e innovación

November 13, 2018

Es urgente hablar de lo importante, dejar de poner tropiezos a nuestro desarrollo y financiar en serio la ciencia, la tecnología y la innovación. Es imprescindible ajustar las cuentas públicas del lado del gasto, para disparar la inversión pública estratégica. El país requiere más realismo y menos ideología a la hora de interactuar sobre las políticas públicas. Es por eso qué, hoy que nuestra economía está en el punto más alto del desempleo de su historia, requerimos tener en cuenta que la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación no sólo debe subir, sino que debe pensarse con mayor cuidado, estratégicamente, para poder avanzar rápido hacía mejores condiciones para el desarrollo. La inversión en ciencia, tecnología e innovación es un seguro clave para evitar volver a caer en los ciclos de depresión económica a los que hemos estado acostumbrados.

 

Hasta la fecha, nuestro modelo de ciencia se ha fundado en las Universidades Públicas, actores centrales en la promoción, realización y extensión de la ciencia. Repensar adecuadamente este tema, requiere volver a ver la Universidad más allá de las aulas, pensar los aliados estratégicos a nivel regional y municipal, volver a soñar en grande con los institutos sectoriales de ciencia y tecnología aplicada con un sentido de mucha más articulación con los problemas de las empresas y de los seres humanos en las distintas regiones. Volver a pensar en la ciencia en serio, significa eliminar las barreras para la creatividad, personal e institucional. Debemos apostar a mejorar los procesos de transferencia y promoción de nuevas alianzas científico tecnológica entre nuestros laboratorios universitarios y las empresas, públicas y privadas, que requieren cada día de nuevo y más complejo conocimiento.

 

Ha llegado la hora de planear en serio el desarrollo de la ciencia en los próximos 100 años. El país debe avanzar en el siglo de conocimiento, el aprendizaje y la innovación. Han quedado atrás las visiones lineales y aisladas sobre el papel de la ciencia y la tecnología. Hoy sabemos que es el sistema científico tecnológico una base sustantiva de nuestra competitividad y de las capacidades para sobrevivir en el mercado de nuestra pequeñas y medianas empresas. Estamos cada día más interconectados con el mundo y eso significa que nuestro sistema científico-tecnológico debe ser vitral y espuma de lo que sucede en el mundo, debemos absorber y formar parte de las redes globales de conocimiento en diversos ámbitos. Debemos invertir en capacidades para nuestros científicos, formar nuevas vocaciones, establecer nuevas redes y fortalecer las existentes. Debemos llenar de pragmatismo las preguntas relevantes de la ciencia en ámbitos de los nuevos objetivos del desarrollo humano sostenible. Debemos avanzar con firmeza para llegar a no menos de un 3% dl PIB dedicado a la inversión en ciencia, tecnología e innovación.

 

En este marco nuevo deberá existir una gobernanza diferente de la ciencia y la tecnología. Mayor descentralización e integración de los cuerpos gerenciales de la política científica tecnológica en los distintos niveles institucionales, de tal forma que se mire la política pública de ciencia y tecnología como un eje transversal del quehacer del Estado. No podemos seguir nadando contra corriente, la sociedad del siglo XXI requiere de un proceso de planeación y ejecución de las actividades científicas y tecnológicas de una forma que contribuyan al desarrollo social, económico y ambiental de nuestras sociedades.

 

Si algo distingue el siglo XXI de los anteriores, es la naturaleza y grado de importancia del quehacer del nuevo conocimiento científico y tecnológico y la permanente aplicación del miso a las esferas productivas. Este será un siglo de ciencia y tecnología, dónde la competencia empresarial se centrará en la innovación y el cambio tecnológico. Es por eso qué, ha llegado la hora de poner en marcha un gran esfuerzo nacional para el desarrollo de la INTERNET, el fortalecimiento de los mecanismos de financiamiento de la ciencia, la promoción de las actividades de transferencia de tecnología e innovación y una clara socialización de la temática a todo nivel, desde el parlamento hasta la escuela, pasando por todos los niveles e instituciones del ESTADO.

 

Dr. Leiner Vargas Alfaro

 

 

 

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